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CENNI

Antecedentes


En materia de investigación e indicadores relacionados con el número total de docentes de idioma, de su nivel de dominio de la lengua que enseñan o nivel de conocimientos relacionados con la metodología de la enseñanza, así como fundamentalmente, con indicadores relacionados con el nivel de conocimiento por parte de los educandos del sistema educativo nacional, no existen indicadores suficientes e integrados que permitan emitir un juicio objetivo, sin embargo, experiencias y análisis específicos indican que en lo general, los niveles de dominio de una lengua extranjera alcanzados por los educandos, no son siempre los más óptimos y que en el caso de los docentes de idioma, existen perfiles que enseñan una lengua extranjera con sólo niveles intermedios de dominio o que cuentan con niveles avanzados de conocimiento del idioma que enseñan pero no necesariamente con preparación en la metodología de la enseñanza, aunque la mayoría se ha formado en la práctica profesional o autodidacta.

Desde luego, son cada vez más los docentes de lengua extranjera preparados en programas de licenciatura de alto nivel o en cursos estandarizados de prestigio internacional, sin embargo, la realidad es que existen aún diversos retos en materia de profesionalización de docentes de lengua extranjera y sobre todo, en materia de certificación de aquellos docentes en servicio que cuentan con conocimientos y habilidades suficientes para enseñar, pero que no cuentan con certificado o título profesional que respalde su formación.

A la vez, se requieren mayores iniciativas para promover el desarrollo de los docentes de lengua extranjera en servicio, así como para fortalecer los planes y programas de estudio que preparan a los futuros profesores de idioma.

El servicio social que prestan los maestros de lengua extranjera es esencial para el desarrollo nacional y por ello, es indispensable reconocer su contribución y sus esfuerzos por desempeñar su función con mayor calidad, para lo cual, resulta pertinente reconocer el nivel profesional que demuestran, así como brindar oportunidades para mayor desarrollo y certificación en niveles más elevados de desempeño En lo que se refiere a los educandos, es indispensable dar a conocer la información que les permita tomar las decisiones de formación pertinentes, así como sobre todo, brindarles la oportunidad de certificar o ganar créditos por los conocimientos de idioma que puedan adquirir en procesos educativos no formales o informales, acceso a evaluaciones de diagnóstico que les permita conocer las habilidades que dominan y las que deben fortalecer, así como fundamentalmente, brindarles formación en lenguas extranjeras de mayor nivel en la educación formal y sobre todo, a más temprana edad.

Las conclusiones de una investigación comisionada por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que se centró en el estudio de alumnos de primer ingreso a nueve instituciones de la zona metropolitana de la Ciudad de México, durante los periodos comprendidos entre los años de 2001 y 2002 -El Colegio de México (COLMEX), la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), el Instituto Tecnológico de Tlalnepantla (ITT), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN)-, indican tras una prueba de competencia lingüística en inglés, resultados que muestran un panorama muy desalentador de la formación en esta lengua en los niveles de educación media y media superior, ya que la mayoría de los alumnos de primer ingreso al medio universitario obtuvo puntajes reprobatorios en dicha prueba. A la vez, se concluyó que los alumnos que tuvieron durante sus estudios previos formación en inglés de 15 horas semanales, mostraron mejor desempeño que quienes contaron con menores horas de instrucción en dicho idioma.

El referido estudio, indica que todos los estudiantes encuestados fueron aprobados en al menos seis cursos de inglés correspondientes a tres de secundaria y tres de bachillerato, de al menos tres horas semanales cada uno, lo que hace un promedio de 600 horas de instrucción en esta lengua, por lo cual, a la hora de que sus conocimientos fueron medidos con un instrumento de validez internacional que evalúa 400 horas de instrucción, deberían esperarse resultados muy distintos a los que se obtuvieron.